Al despertar encontré
tu almohada vacía,
creí que tu rutina
te había levantado en la mañana,
el aroma a cigarrillo
despejaba tu perfume,
el aire era denso,
algo no estaba en su
lugar,
tus medias en el
pasillo,
tu corbata en el sillón,
me pregunté si aun seguías
aquí,
pensé en tu
serenidad,
en tu manía de
transformar la desnudez por frialdad,
un tenue sollozo me
atrajo al desván,
estabas en pantalón,
arrimado contra la
pared,
repetías mi nombre a
más no poder,
la voz se te quebraba,
el cigarrillo seguía
encendido junto a muchos papeles,
eran fotografías,
mis fotografías,
decías sentirte
solo, te rendías al pedir perdón,
pero ahora lo único que
escucho es el silencio,
el silencio después del
trueno que días antes tu arma disparó.
Saligia

No hay comentarios:
Publicar un comentario