jueves, 17 de noviembre de 2016

Ofusca

Cree en mi verdad, no hay la necesidad de vivir tanto, a veces solo despertar es necesario para un nuevo día o eso creía hace unos días atrás. Llevo mucho tiempo dentro de esta burbuja, las voces que escucho me parecen familiares, otras no, este vendaje no me permite ver nada, y estas mantas no me dejan sentir, hay momentos en los que desearía volver al pasado donde lo único que pensaba era en respirar, pero mi tiempo a cambiado y entiendo que es hora de salir  a protegerme.

Empecé a caminar sin darme cuenta, mis pasos suenan demasiado fuerte en cada charco que encuentro, debo hacer silencio, es difícil mantener la quietud dentro de cada pared, de cada rincón, su eco es demasiado ruidoso a veces ensordecedor, es divertido cuando sangran tus oídos, bueno no tanto, es molesto cuando la ropa se mancha y hueles por todo la calzada a sangre seca. En fin, ellos pueden escucharte respirar, solo hay que tener cuidado, no son muy amistosos, de hecho si te llegan a ver, estás muerto.

Diré que no estoy muy contenta respondiendo mi propia historia, a veces otras voces se introducen en mi conversación, quizás sean las de mi conciencia, pero por más que lo intente no puedo callarlas y siempre termino con sangre tibia en mis manos, es extraño, nunca quise matar a su gato, en mi defensa diré que me atacó primero, así, su dueño no vendrá a comerme. Puede ser que eso explique la sangre seca de mi ropa, tal vez no sea la de mis oídos, tal vez el ruido que escucho no sean ecos de voces ajenas, tal vez donde estoy ahora es mejor, a vagar por calles desconocidas en donde un tiro en la cabeza termine conmigo.

Voltee para advertir si me estaban siguiendo, para mi suerte no, es demasiado oscuro para darme cuenta, pero es mejor la certeza de que estas sola a la incertidumbre de que posiblemente puedas sentirte acompañada. Incité una vez más, como siempre, a esta oscuridad que no me quiere dejar ser independiente, he llegado a divagar en ella pensando si soy yo la condenada o es ella la que pide ayuda cuando está conmigo, sin solución alguna sigo en mi casualidad.

He percibido demasiados cuerpos en las veredas, unos recientes, otros ya en un estado rancio, pero las sombras ignoran eso, siguen transitando como que no hubiera nada que contamine su aire, como que fueran parte del asfalto, como que ellos dejaran de ser  el centro de atención en un mundo decadente sin dolor. Son extraños, rechazan su propia copia al darse cuenta de que pueden acabar con ellos, se creen estúpidos con derecho al razonamiento, se creen  invulnerables a la muerte.

Es todo lo que puedo darles a conocer, no se mucho sobre este mundo, y si hablo terminarían conmigo, posiblemente todo esto sea solo un cuento para no dejar dormir a sus hijos. No crean en todo los que les digo, quien escucharía a una pobre no vidente que vive debajo de la alcantarilla, no me hagan caso, solo describo lo que ustedes no pueden ver frente a sus sentidos.


Saligia


domingo, 13 de noviembre de 2016

Resignación

Desasosiego interno al ver que no existo frente al reloj,
observas incansablemente el esbozo del ser humano que soy,
te preguntas porque convivo tan diferente a lo que predijo tu imaginación,
perteneces a un mundo distinto, es todo lo que descifro en tu resolución.

Cada palabra que predico no llegas a escuchar en contra dimensión,
intentas callar al silencio que entre nosotros enmudeció,
jactas la elipsis de tus sueños por desconocer los míos,
y encierras tus sentimientos por aborrecerme entorno a mis delirios.

Esta terquedad  innata al oscuro pasado prescrito a la razón,
permanece envuelta en mi más oscura y tímida objeción,
no  todos mis argumentos poseen una afirmación,
ni todos mis reemplazos provienen de tu profunda inspiración.

Impunidad religiosa a tu sonrisa y a cada gesto del corazón,
deseoso cortejo de tus manos entorno a mi desnuda institución,
suspiros de cada sensación desvanecida ininteligiblemente a tu favor,
devaneos caprichosos ocultos en todo acompañamiento, en toda discusión.

El destierro de tu boca que, sin peros me niega un día mejor,
invade mis plegarias insaciables de oscuridad sin opción al perdón,
confundida busco una sombra que figure una falsa conspiración,
negando a ciencia cierta el abandono profundo de tu inexistente ilusión.

Ausencia  del alma derrotada por el escaso esfuerzo que en la noche floreció,
encubres todo aspecto sigiloso de mil desvelos en medio de una alucinación,
eliminas toda vanguardia que pudo tener una herida a tu disposición,
y obligas a la existencia perenne de mis emociones a detonar en una colisión.

Vanidad sobreexpuesta a tus ojos dando insignificancia a mi compresión,
das la espalda a mis sollozos sin dejarme pelear ni defender mi decisión,
volteas, te ríes, finges jamás haber conocido a éste despojo de tu propia creación,
huyes y niegas que solo fue conveniencia el encuentro de nuestros versos sin protección.

Desdicha engreída que junto a mis días refleja un falso resplandor,
toda una vida agobiada, encogida, llena de dolor,
rodeada y protegida, expuesta a la simulación
ahora en mi deceso solo pido una elección,
nada de besos, nada de excesos,
solo pido resignación.
Saligia


 

Recados..

Al despertar encontré tu almohada vacía,
creí que tu rutina te había levantado en la mañana,
el aroma a cigarrillo despejaba tu perfume,
el aire era denso,
algo no estaba en su lugar,
tus medias en el pasillo,
tu corbata en el sillón,
me pregunté si aun seguías aquí,
pensé en tu serenidad,
en tu manía de transformar la desnudez por frialdad,
un tenue sollozo me atrajo al desván,
estabas en pantalón,
arrimado contra la pared,
repetías mi nombre a más no poder,
la voz se te quebraba,
el cigarrillo seguía encendido junto a muchos papeles,
eran fotografías, mis fotografías,
decías sentirte solo, te rendías al pedir perdón,
pero ahora lo único que escucho es el silencio,
el silencio después del trueno que días antes tu arma disparó.

Saligia



Espiral

Hoy escribiré un poema en tu nombre,
es la necedad de mi alma al no poderte tener,
todo enjaula mi vida a un solo hombre, 
quizás en la mañana lo puedas leer,
el mañana se mantiene lúgubre, 
te protege lejos, 
te quiere esconder,
por eso te mantengo cerca en mis memorias, 
en mis pocas emociones, 
en mis palabras,
y en todas mis contradicciones,
te escribo hoy, 
porque el presente es lo único que me queda,
y el recuerdo es lo único que puedo conservar.
                                                                                                                Saligia