Cree en mi verdad, no hay la necesidad de vivir
tanto, a veces solo despertar es necesario para un nuevo día o eso creía hace
unos días atrás. Llevo mucho tiempo dentro de esta burbuja, las voces que
escucho me parecen familiares, otras no, este vendaje no me permite ver nada, y
estas mantas no me dejan sentir, hay momentos en los que desearía volver al
pasado donde lo único que pensaba era en respirar, pero mi tiempo a cambiado y
entiendo que es hora de salir a protegerme.
Empecé a caminar sin darme cuenta, mis pasos suenan
demasiado fuerte en cada charco que encuentro, debo hacer silencio, es difícil mantener
la quietud dentro de cada pared, de cada rincón, su eco es demasiado ruidoso a
veces ensordecedor, es divertido cuando sangran tus oídos, bueno no tanto, es
molesto cuando la ropa se mancha y hueles por todo la calzada a sangre seca. En
fin, ellos pueden escucharte respirar, solo hay que tener cuidado, no son muy amistosos,
de hecho si te llegan a ver, estás muerto.
Diré que no estoy muy contenta respondiendo mi propia
historia, a veces otras voces se introducen en mi conversación, quizás sean las
de mi conciencia, pero por más que lo intente no puedo callarlas y siempre
termino con sangre tibia en mis manos, es extraño, nunca quise matar a su gato,
en mi defensa diré que me atacó primero, así, su dueño no vendrá a comerme. Puede
ser que eso explique la sangre seca de mi ropa, tal vez no sea la de mis oídos,
tal vez el ruido que escucho no sean ecos de voces ajenas, tal vez donde estoy
ahora es mejor, a vagar por calles desconocidas en donde un tiro en la cabeza
termine conmigo.
Voltee para advertir si me estaban siguiendo, para mi
suerte no, es demasiado oscuro para darme cuenta, pero es mejor la certeza de
que estas sola a la incertidumbre de que posiblemente puedas sentirte acompañada.
Incité una vez más, como siempre, a esta oscuridad que no me quiere dejar ser independiente,
he llegado a divagar en ella pensando si soy yo la condenada o es ella la que
pide ayuda cuando está conmigo, sin solución alguna sigo en mi casualidad.
He percibido demasiados cuerpos en las veredas, unos
recientes, otros ya en un estado rancio, pero las sombras ignoran eso, siguen transitando
como que no hubiera nada que contamine su aire, como que fueran parte del
asfalto, como que ellos dejaran de ser el centro de atención en un mundo decadente
sin dolor. Son extraños, rechazan su propia copia al darse cuenta de que pueden
acabar con ellos, se creen estúpidos con derecho al razonamiento, se creen invulnerables a la muerte.
Es todo lo que puedo darles a conocer, no se mucho sobre
este mundo, y si hablo terminarían conmigo, posiblemente todo esto sea solo un
cuento para no dejar dormir a sus hijos. No crean en todo los que les digo,
quien escucharía a una pobre no vidente que vive debajo de la alcantarilla, no
me hagan caso, solo describo lo que ustedes no pueden ver frente a sus sentidos.
Saligia

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