martes, 8 de septiembre de 2015

Confesión

     Esta vez se podría decir que estoy destinada a eso, a enmudecer varias verdades a medias temiendo por una realidad que se fue transformando en fragmentos de un cristal delgado, y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue guardado muy dentro de un pequeño baúl, en donde nadie tiene potestad de emitir un respiro de aliento, por más que se reniegue su poder, nadie hace caso omiso de que allí está todo lo que se debe saber acerca de el cambio de una vida, de una vida que duró poco en caer, una vida que esconde demasiados retazos de felicidad por duda a que, topar el fondo, sea el recorrido para siempre, una vida, la mía.
     El pasar de nuevas miradas, distintos rostros, diferentes palabras a cada momento del segundo incluso cuando estoy dormida, hacen que llegue una estancia del pensamiento indiferente a mis sueños, la realidad marcada en la que está mi camino envuelto me encierra cubriendo mis ojos con una manta oscura, segando una referencia de todo, de nada, solo la ráfaga de un destello mejor para cada esencia de un nuevo concebir.

    Si fuera el caso de que cualquiera llegue a tener estas palabras en su confesión por disímil que sea, y  comparta mi coexistir, el hecho de sentirse lejos de la verdad, eso, es el comienzo de todo. 

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