Esta vez se
podría decir que estoy destinada a eso, a enmudecer varias verdades a medias
temiendo por una realidad que se fue transformando en fragmentos de un cristal delgado,
y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue guardado muy dentro de un pequeño
baúl, en donde nadie tiene potestad de emitir un respiro de aliento, por más
que se reniegue su poder, nadie hace caso omiso de que allí está todo lo que se
debe saber acerca de el cambio de una vida, de una vida que duró poco en caer,
una vida que esconde demasiados retazos de felicidad por duda a que, topar el
fondo, sea el recorrido para siempre, una vida, la mía.
El pasar de nuevas miradas, distintos
rostros, diferentes palabras a cada momento del segundo incluso cuando estoy
dormida, hacen que llegue una estancia del pensamiento indiferente a mis
sueños, la realidad marcada en la que está mi camino envuelto me encierra
cubriendo mis ojos con una manta oscura, segando una referencia de todo, de
nada, solo la ráfaga de un destello mejor para cada esencia de un nuevo
concebir.
Si fuera el caso de que cualquiera llegue a
tener estas palabras en su confesión por disímil que sea, y comparta mi coexistir, el hecho de sentirse
lejos de la verdad, eso, es el comienzo de todo.
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